En 2021 es hasta emocionante esperar el nuevo disco de una banda en las que están centradas tantas expectativas. Hace décadas salía una next big thing, prácticamente cada semana, pero si de bandas de guitarras hablamos, cada vez es más complicado que alguna saque la cabeza del underground. Amyl and The Sniffers son una de las contadas excepciones.
Tras un par de EPs, un brillante álbum de debut en 2019 que corroboraba lo bueno de sus primeras grabaciones, y unos shows en directos donde ese torbellino llamado Amy Taylor arrasaba allí por donde subía, los australianos se encuentran en un momento ideal con la llegada de su segundo álbum. La lógica podía hacer pensar que para Comfort To Me, el cuarteto iba a poner el freno a ese punk garage rock que tan bien ha sabido heredar con su ADN australiano, pero nada más lejos de la realidad. El gran mérito del álbum es que aunque suene más accesible, no da su brazo a torcer en ningún momento.
A estas alturas quien haya tenido mínimo interés en ellos ya habrá escuchado el single de presentación ‘Guided By Angels’ que lanzaron en julio, pues eso es lo que son Amyl and The Sniffers ahora mismo: una banda que ha aprendido a hacer mejores temas, estribillos más pegadizos (‘Security’), y que sabe moverse a la perfección tanto en canciones de pop guitarrero (‘No More Tears’ es fantástica) como en más oscurillas (‘Knifey’), al mismo tiempo que siguen siendo altamente resolutivos en trallazos de hardcore punk como ‘Don’t Need A Cunt (Like You To Love Me)’.
Quien hasta ahora, y con cierta razón, los había acusado de ser una banda con más actitud que canciones, tendrá que ir buscando otra clase de argumentos. Si algo demuestran en Comfort To Me es que tienen múltiples recursos y que su encanto reside en algo más que simplemente una frontwoman carismática. En definitiva, se merecen todo el ruido que están generando.
RICHARD ROYUELA