Es increíble la progresión de las suizas Burning Witches desde que allá en 2017 publicaran su primer y homónimo disco. En apenas cuatro años ya van por su cuarto trabajo de estudio y la mejoría a nivel musical y compositivo es más que evidente. Siguen apostando por el heavy metal más ortodoxo con punzadas power que tan bien les ha funcionado hasta ahora, pero la máquina parece estar bien engrasada.
Tras la breve intro ‘Winter’s Wrath’ arremeten con todo con el primer corte que da título al disco. Un buen medio tiempo que va acelerándose por momentos, que contiene uno de esos estribillos perfectos para cantar a pleno pulmón en los conciertos y con una pegadiza melodía a cargo de las guitarras.
Seguidamente encadenan cuatro canciones que te mantienen agitando la cabeza sin compasión, entre las que cabe destacar ‘We Stand As One’ o la casi speedica ‘The Circle Of Five’ para calmar un poco las aguas con la semi balada ‘Lady Of The Woods’. Pero rápidamente se ponen a cabalgar encima de sus negrísimos corceles a lomos de otro puñetazo como ‘Thrall’, y la batalla continúa hasta la última nota de ‘Dragon’s Dream’, donde siguen blandiendo las hachas y las espadas como si nada.
El viaje concluye con una apabullante versión del clásico de Savatage ‘Hall Of The Mountain King’, donde encima cuentan con la colaboración de Chris Caffery a las seis cuerdas. Impecable final.
Burning Witches continúan en estado de absoluta gracia desde su anterior Dance With The Devil y han llegado a un punto de madurez brutal que sin duda ha de llevarlas al siguiente nivel sin problemas. Allí, en lo alto de la montaña, las esperaremos dispuestos a rebanar cabezas junto a ellas. ¡Larga vida a las brujas del norte!
KARLES SASTRE