FECHA: 7 DE SEPTIEMBRE DE 2022
LUGAR: LA RIVIERA (MADRID)
PROMOTOR: LIVE NATION
Recién aterrizados de las vacaciones y con los festivales de verano dando sus últimos coletazos, nos encontramos con que la temporada de giras en salas se reinicia con fuerza ya desde septiembre. A priori este suele ser un mes todavía de precalentamiento para lo que vendrá en otoño, pero la cantidad de conciertos reprogramados a lo largo de estos dos últimos años a causa de la pandemia hacen que nos encontremos ante un cuatrimestre final dónde la agenda se va a ver más apretada que de costumbre.
Sin ir más lejos, las fechas de Biffy Clyro en nuestro país para presentar A Celebration Of Endings se anunciaron para octubre de 2020 en pabellones. Tanto tiempo ha transcurrido desde entonces que los escoceses han encontrado espacio para grabar otro álbum, The Myth Of The Happily Ever After, y finalmente sus actuaciones se han llevado a cabo en recintos algo más reducidos de lo que estaba planificado en un primer instante. La de vueltas que da la vida.
No sé hasta que punto esto habrá afectado anímicamente a los de Kilmarnock viendo que su ascenso hacia ligas mayores parece haberse estancado en España, al contrario de lo que ocurre en Reino Unido y otros países europeos, dónde hace años que ya ocupan lugares de privilegio en los festivales. Pero a pesar de que cada vez más su música se ha ido perfilando para ser interpretada en arenas, la oportunidad de verles en un formato más íntimo era algo realmente apetecible a la hora de comprobar en qué momento de forma se encontraban.
Antes de ello, vimos como De Staat ejercían su misión de caldear el ambiente. El rock bailable a base de ritmos robóticos de los holandeses resultó un tanto extraño, aunque de algún modo acabaron atrapando a unos cuantos espectadores. Tampoco nada impresionante, pero canciones como ‘Head On The Block’ y ‘Witch Doctor’ validaron lo breve de su intervención.
Al contrario de lo que estamos acostumbrados, Simon Neil y James Johnston aparecieron en escena con el pecho cubierto. El primero con una especie de kimono blanco, mientras que el bajista, más elegante, optó por una chaqueta azul. Junto a su gemelo Ben y el ex-Oceansize Mike Vennart (escudero de lujo desde tiempos inmemoriales), se dispusieron a acometer una solemne ‘DumDum’ para abrir el concierto. «This is how we fuck it from the start», cantaban. Por suerte, en las dos horas siguientes los escoceses no la jodieron. Mas bien todo lo contrario.

‘A Hunger In Your Haunt’ y la desenfadada ‘Tiny Indoor Fireworks’ avisaron del peso que iban a tener sus dos últimos trabajos a lo largo de la noche. Pero fue a partir de una contundente ‘That Golden Rule’, ya con el trío al completo luciendo torso y tatuajes, que aquello comenzó a pillar un ritmo endiablado. Tanto daba si era con clásicos como ‘Mountains’, cortes que a buen seguro lo serán en un futuro próximo como ‘Unknown Male 01’, o una ‘57’ que aún sobrevive en el repertorio como única representante de sus tres primeros álbumes. Sin duda, los Biffy estaban on fire.
Y es que aunque desde aquel Electric Weekend de 2008 en el que les ví por primera vez han caído unos cuantos conciertos suyos, nunca deja de asombrarme lo rematadamente bien que son capaces de sonar en directo. Más aún cuando vimos que no reparaban en gastos al sumar dos violinistas y un teclista para recrear con total fidelidad los arreglos ‘Machines’ (piel de gallina al escuchar el estribillo cantado por toda la sala), ‘Space’ o el extenso pasaje progresivo de ‘Cop Syrup’. Marcarse semejante órdago en pleno bis con el público entregado es de tenerlos bien puestos. ‘Fuck everbody, woooh!’. Claro que sí.
Incluso un tema que considero menor como ‘Instant History’ ganó en empaque y robustez. En un momento en el que nos estamos malacostumbrando a que las bandas lancen decenas de pista pregrabadas por la PA, da gusto ver que todavía hay quienes prefieren currárselo de verdad. Ya en la recta final empezaron a quemar los últimos cartuchos. ‘Biblical’ se descubrió una vez más como el himno de estadios que es y sin embargo nunca llegó a ser, nos volvieron a engañar con las paradinhas de ‘Living Is A Problem Because Everything Dies’ y ‘Bubbles’ nos hizo brincar como si al día siguiente no hubiera que madrugar para ir a la oficina. Por supuesto que no podía faltar su balada por excelencia ‘Many Of Horror’, aunque me hubiera gustado otro cierre más fiestero. La única pega que le puedo sacar a una actuación (otra más) impecable por parte Neil y los hermanos Johnston.
GONZALO PUEBLA