FECHA: 18 Y 19 DE ENERO DE 2019
LUGAR: SALA UPLOAD (BARCELONA)
PROMOTOR: CHROMA NATION

Hay que sacarse el sombrero ante Chroma Nation y su Catalonia Extreme Winter. Sinceramente, este año no las tenía todas respecto a la asistencia del público, pero viendo los dos llenos que se vivieron en ambas jornadas, hay que felicitar a la organización por su atrevimiento y saber hacer. Cada vez más under, cada vez más oscuro, pero con la certeza de que si cuidas el producto la gente responde, incluso ya a nivel internacional, la cuarta edición se saldó como un éxito rotundo.

VIERNES 18
A las once de la noche, para dar tiempo a llegar tras la cita con Behemoth, Funebre, que nada tienen que ver con la histórica banda de death metal finlandesa, dieron inicio al Catalonia con su depresiva y cruda forma de entender el black. Sin trucos y el correcto macarrismo dieron paso a 13th Moon, una de las formaciones más esperadas del evento.

Si teníamos las expectativas altas, los cuatro monjes gerundenses no sólo las colmaron, sino que las superaron ampliamente. El nivel de negrura que consiguen evocar durante sus descargas es digno de elogio, y es que durante su mantra esotérico no podías apartar la mirada de la poca luz que nos otorgaban los candelabros y la podrida boca de Shakh’ath. 13th Moon dan miedo, literalmente. Qué pasada de banda.

Por su parte, los eslovacos Malokarpatan nos dejaron un poco en fuera de juego. Hubo quien agradeció un poco de tregua ante tanto extremismo, pero la verdad es que su especie de heavy metal con black thrash no convenció demasiado. Aparte de su estilo raruno, su puesta en escena denotaba amateurismo y pocas tablas, por lo que se convirtieron en el momento freak del festival.

Sortilegia también fueron una sorpresa, pero para bien, para muy bien. Sin piedad alguna, el dúo canadiense nos pasó por encima con un durísimo castigo raw black que rozó el sadismo. Sólo dieron tregua cuando su cantante y guitarra Koldovstvo tuvo algunos problemas técnicos, pero el resto, una tralla inhumana que nos destripó las orejas. Parecía increíble que sólo dos personas pudieran desplegar toda esa maldad sonora. Menuda triza.

Sortilegia – Foto: Eduard Tuset

SÁBADO 19
Si el primer día dejó el listón alto, la segunda jornada se salió. Cuatro conciertos, cuatro bolazos. Y para empezar, el de Voidescent. A través de largas composiciones, el combo andaluz se mostró inclemente con el respetable, lanzando una tempestad de blasts que parecía no tener fin. De verdad, las labores de Th. a la batería me parecieron las más notorias de todo el evento. Una máquina.

La cosa se ponía aún más seria con Demonomancy, la pendenciera banda de Roma. Practicando un black muy a la suramericana, casi war, el trío transalpino nos presentó su nuevo álbum Poisoned Atonement. Situándonos entre Profanatica y Archgoat sin olvidarse de Venom, dieron un show cerdo y agresivo de ésos que tanto nos gustan. Sí señor, ésa es la actitud.

Ya sabíamos que lo de Furia sería diferente a todo lo visto hasta entonces, pero no pensábamos que en Barcelona pudieran mostrarse tan experimentales. Su concierto fue intachable, igual no apto para todas las audiencias, pero nadie puede negar que van sobrados de inquietudes y personalidad. Con esas composiciones tan básicas y viscerales, que parecen brotar de un volcán, y con la ayuda de un trabajo de luces excelente, los polacos nos hipnotizaron.

Y para terminar, los esperados Darvaza. Esto sí que es black en su veta más pura y ortodoxa. Un Wraath puestísimo intentó acaparar toda la atención con su constante desprecio hacia los ahí reunidos, peleándose con el pie de micro y dando una verdadera lección de cómo debe afrontar un show un cantante del género maldito, pero ni así perdimos de vista al resto del grupo. Intensos, devotos, totalmente rendidos a la blasfemia. Lo suyo fue increíble, seguramente el mejor concierto que haya visto en las cuatro ediciones del Catalonia Extreme Winter. Qué mejor manera de cerrar el evento que recordando que el black metal es provocación y violencia.

PAU NAVARRA