FECHA: 21 DE ABRIL DE 2022
LUGAR: SALA BÓVEDA (BARCELONA)
PROMOTORES: KIVENTS, TRHUMAN PRODUCCIONES

Es muy sintomático de esta era que la marca vaya a congregar a miles de personas en el próximo Rock Fest, pero en cambio la música, lo que realmente importa, sólo atraiga a un par o tres de cientos en la sala Bóveda. Como siempre digo, actualmente la única forma de ver algo parecido a lo que debería ser Manowar sobre un escenario es asistir a los shows de Ross The Boss, y una vez más el legendario guitarrista y sus colegas me dieron la razón. Antes de tamaño revolcón pasaron otras muchas cosas, así que vayamos por partes.

Si vives lejos de Barcelona se ha vuelto imposible hacer alguna previsión de tiempo a la hora de adentrarte en el califato posmo de Ada Colau, por lo que, para mi desgracia, llegué un pelín tarde al show de Cobra Spell, grupo al que le tenía ganas.

La primera sorpresa fue ver a Kristina Vega de Born In Exile al frente del combo en sustitución del también cantante de Hitten Alexx Panza. Ningún problema, porque exhibió un vozarrón excelente y una entrega encomiable. Otros puntos a favor, el cañonazo de sonido que presentaron, su empaque como formación y la convicción con la que atacaron ‘The Midnight Hour’, ‘Shake Me’, ‘Accelerate’, o incluso una versión de W.A.S.P. del calibre de ‘Animal (Fuck Like A Beast)’. Sonia Anubis, ex de Crypta o Burning Witches, puso las demás agallas necesarias para que su media hora sobre las tablas resultara del todo satisfactoria.

En cambio, con Dark Embrace no tuve tan buenas sensaciones… Sobre todo a nivel vocal, el veterano grupo gallego parece querer abarcar muchos estilos sin dominar ninguno al completo, y de esta manera tan pronto recordaron a Amon Amarth como luego a Moonspell, pasando después por el power metal… y así sucesivamente. Que tiraran por línea bajo y teclados no ayudó, menos aún que una de las guitarras sufriera problemas técnicos y que muchas veces no se oyera el bombo… Sintiéndolo mucho, no conecté con su propuesta.

Foto: Eduard Tuset

Durante toda la velada fuimos mal de tiempo, y eso repercutió en algunos recortes dolorosos en el setlist de Ross The Boss. Pero claro, cuando un concierto empieza así, del tirón, con ‘Blood Of The Kings’, ‘The Oath’, ‘Sign Of The Hammer’, ‘Thor (The Powerhead)’, ‘Dark Avenger’ y ‘Wheels Of Fire’, uno sólo puede enarbolar la bandera blanca y rendirse histérico, una vez más, ante uno de los cancioneros más rotundos, majestuosos y perfectos de la historia del heavy metal.

Desde el primer instante observamos que Marc Lopes iba bastante justo de voz, aunque poco importó; fueron tantos los himnos, tan descomunal la avalancha de clásicos, que donde no llegaba el estadounidense lo hacía el público enfervorecido.

De hecho, casi parece que los discos que Ross va sacando con este proyecto, hasta cuatro ya, sean sólo una excusa para salir a la carretera para desmontarnos con esa inclemente lluvia de temazos increíbles. ‘Denied By The Cross’, ‘Glory To The Slain’, ‘Maiden Of Shadows’, y venga, vuelta al hooliganismo con las demoledoras ‘Blood Of My Enemies’ y ‘Black Wind, Fire And Steel’, una impecable ‘Mountains’, o la divina ‘Battle Hymn’. No veo a Joey DeMaio y compañía atreviéndose con ni la mitad de este repertorio, sinceramente.

Como decía, para cuadrar horarios tuvieron que sacrificar ‘Secret Of Steel’ y ‘Fighting The World’ (casi nada…), pero gozamos de ‘Kill With Power’, que acabó de incendiar la sala, y una ‘Hail And Kill’ con un vigor que no les escuchamos a Manowar desde hace más de dos décadas. Y todo ello sin parlamentos banales ni mamarrachadas machirulas, por supuesto.

De las tres o cuatro veces que he visto a Ross The Boss en solitario, ésta quizá fue la menos memorable, pero aun así, fue impresionante. Lo de este tío es absolutismo, algo aturdidor. Un acto sexual. Demasiado brutal.

PAU NAVARRA