FECHA: 24 DE SEPTIEMBRE DE 2022
LUGAR: SALA APOLO (BARCELONA)
PROMOTOR: MADNESS LIVE!
La fiebre por la corona británica está tan extendida que a la hora de las pastitas y el té ya estábamos frente a Bølzer. Menudo entrante para este Chariots Of Fire Tour que se completaba con Tribulation, Abbath y Watain… El dúo suizo presentó ese black death tan personal, a mi juicio un pelín sobrevalorado, que poco a poco me fue dominando como la fuerza de la naturaleza que es. El volumen fue atroz, al principio la batería de HzR se lo comía casi todo, pero fueron atinando en un show que fue de menos a muchísimo más. Pegada muy convincente, y primarios en el mejor de los sentidos.
Qué decir de los exquisitos Tribulation… Aplauso sincero para ellos, y también para su técnico. Sonar con esa potencia mientras se respetan esos juegos de guitarra tan livianos es digno de un perfecto equilibrista. Los escandinavos abrieron con ‘In Remembrance’ de su último disco Where The Gloom Becomes Sound y aquello ya no pudo pararse. ‘Leviathans’, la formidable ‘Nightbound’, ‘Melancholia’, su nuevo single ‘Hamartia’. Alto y podrido Johannes Andersson al micro para cerrar con ‘Funeral Pyre’ y una ‘Strange Gateways Beckon’ que sólo podía ser espectacular.
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Qué elegancia, qué refinados en cada elección como banda. Los niños de la noche ya tardan en liderar su propia gira, con hora y media de repertorio mínimo.
El nuevo Abbath sobrio tiene un directo profesional y fiable. Quizá demasiado, porque a veces le echo en falta un poco más de esas estridencias a las que nos tenía acostumbrados. Que, carajo, eso tampoco debería pasar necesariamente por las bufonadas… Un ‘Barcelona’ emulando a Montserrat Caballé y un amago de cangrejo subido a una tarima fueron de las pocas salidas de guión que se permitió esa tarde.
Parapetado tras una muralla de sonido apabullante, quizá excesiva para mi gusto y bastante alejada de lo que se entiende por black metal, el noruego y sus compinches fueron despachando esas canciones tan simples pero efectivas de su carrera en solitario. ‘Winterbane’ para abrir brecha, y ya headbanging generalizado durante todo el bolo. ‘Dread Reaver’ me entró mucho mejor en vivo, ‘Hecate’ cayó sobre nosotros en tromba y ‘Acid Haze’ tampoco se anduvo con rodeos.
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‘Dream Cull’ dio un poco de bajona, pero el trallazo ‘Bridge Of Spasms’ se encargó de despertarnos para que ‘Warriors’, ese seguro de vida repescado de I, demostrara que todavía quedaba mucho por llegar, vaya que sí… Desde que Abbath va por libre su acceso al repertorio de Immortal ha estado bastante restringido, imagino que por cuestiones legales, así que tres temas de su antigua banda fueron los elegidos… y menudos unos. Esa ‘In My Kingdom Cold’ que nunca mueve del set, una ‘Tyrants’ de altísimo tonelaje, y para delirio personal, la ‘Withstand The Fall Of Time’ que inicia magistralmente esa proeza de la épica llamada At The Heart Of Winter. Trabajo bien hecho y rápida huida al camerino mientras Conan asentía satisfecho.
Lo que Watain desplegaron para cerrar la velada no me lo esperaba. Es muy probable que, en el camino que separa ‘They Rode On’ de su reciente The Agony & Ecstasy Of Watain, palabras como ‘mainstream’ o ‘domesticación’ les hayan tocado la moral hasta tal punto que en esta gira hayan decidido callar bocas. La mía, la primera.
De acuerdo, si aspiras a salir de gira a lo grande, o directamente a vivir más allá de los 35 años, no puedes ir puestísimo en cada show. Tampoco las cabezas de cerdo ardiendo, enclavadas en cruces invertidas, pueden durar para siempre, y en algún momento debes prescindir de esas llamaradas que se comían el techo de las salas, provocando tu expulsión del escenario a los 25 minutos. Ignoro si cuando saltaron al ruedo, como antaño, los suecos olían al ocre de la muerte tras pasar la noche entre animales en descomposición, pero sí sé con toda certeza que lo hicieron con el salvajismo, la convicción y la devoción de aquellos que estaban llamados a ser la formación más importante del black metal tras la gran ola noruega.
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El castigo cervical de la banda entera no cesó. Aquel ritmo enviaría al hospital a cualquier grupo curtido a la tercera fecha del tour. Violencia, y el sonido, pura y simplemente Watain. Sucio, metálico, incisivo. Han rebajado el nivel ceremonial, aunque sólo vimos sombras, tiniebla, desde que ‘Ecstasies In Night Infinite’ abrió el portal.
Ecos luciferinos con ‘Black Salvation’, y tremendo el desgarro que provocó la idea cruel de juntar ‘Reaping Death’ con una ‘Devil’s Blood’ homicida en la parte central del concierto. Llegados a ‘Serimosa’, y ya no digamos ‘Before The Cataclysm’, por fin nos caló el poder espiritual de su nuevo álbum. Junto a ‘The Howling’, fue como si de pronto en directo todo cobrara sentido, como si su influjo maligno, su belleza mórbida, nos penetrara de una vez.
Para terminar, Watain se avanzaron a Putin y nos bombardearon con ‘Nuclear Alchemy’ y la imprescindible ‘Malfeitor’. Me abría encantado elevarme con ‘Sworn To The Dark’ o ‘Stellarvore’, aunque sólo puedo afirmar que, en la capital catalana, el grupo en el que teníamos depositadas nuestras esperanzas se vengó. Volvió a opositar fuertemente por el cetro del black planetario. Corales, perversos, posesos y libertadores.
PAU NAVARRA