Este mes el escogido para mi Hall Of Fame es Faster Pussycat de Faster Pussycat. El mes pasado proclamé que 1986 había sido un gran año para la música heavy pero, no nos equivoquemos, 1987 fue un año también tremendo. Guns N’ Roses editaron Appetite For Destruction y vendieron 30 millones de copias. Aerosmith consolidaron su retorno con Permanent Vacation. Def Leppard regresaron también, después del accidente de coche de su batería Rick Allen, con Hysteria, y vendieron 25 millones de copias. The Cult con Electric asentaron su carrera. Anthrax se ganaron ser los cuartos dentro del Big 4 con Among The Living. Mientras tanto, en el strip de Los Ángeles, Faster Pussycat editaban su álbum homónimo y, aunque no llegaron a los números de todas estas bandas, nos recordaron cómo se ha de tocar el rock de verdad.

Nunca he sido un fan acérrimo de la escena del Sunset Strip, pero hay algunas bandas por las que tengo debilidad, y Faster Pussycar son definitivamente una de ellas. Su debut fue un soplo de un aire fresco en un estilo que poco a poco empezaba a quedarse anticuado. Tenían los mejores elementos de New York Dolls, The Rolling Stones, T. Rex, Aerosmith y los primeros Mötley Crüe sin sonar retros o anticuados, debido a esos dulces y pegadizos riffs de Brent Muscat y Greg Steele y, por supuesto, la voz distintiva de Mr. Taime Downe. De acuerdo que la voz de Downe mezclaba elementos de David Johansen, Steven Tyler, Michael Monroe y Johnny Rotten, pero el cantante sabía darle una personalidad respetuosa a todo aquello, más que ser un mero imitador. ‘Bathroom Wall’ era todo lo sleazy que se puede llegar a ser y nadie podía acusarlos de no ser más que unos astutos estudiantes de los maestros.

Downe fue el cofundador junto a Riki Rachtman de The Cathouse, el club por excelencia del Sunset Strip, y para un chico exiliado en Toronto, Canadá, aquello era la zona cero del sexo, drogas y rock’n’roll. Cuando Taime y Riki fueron inmortalizados de por vida en la película de Penelope Spheeris, The Decline Of Western Civilization Part 2: The Metal Years, donde The Cathouse salía constantemente, la canción que hicieron sobre el club en el álbum se acabó convirtiendo en un himno para la escena.

Lo que hizo el álbum especial para mí fue la canción ‘Babylon’, y esa unión al License To Ill de Beastie Boys con los samples, el scratching y ese riff de guitarra sobre el que Downe se pone a rapear. Viendo cómo Beastie Boys habían llegado al mainstream el año anterior, rapear sobre un riff de rock no era algo ya muy rompedor. Después de todo, los Toxic Twins de Aerosmith ya habían dado el primer paso justo un año antes, pero fue un movimiento muy audaz mezclar una canción sleazy nueva junto a un rap, cuando los dos estilos todavía no convivían juntos de manera oficial.

Otras bandas intentaron tener también su canción rock/rap, pero pocos llegaron a conseguir alguna notoriedad al hacerla. La única banda que me viene ahora a la cabeza es Shotgun Messiah y su  ‘Shout It Out’, que salió dos años después. Me encanta ese sonido, y es una pena que todo ese tipo de canciones no sirviera para crear un estilo en sí mismo.

Curiosamente, a pesar de la cantidad de hits que el álbum contenía (‘Don’t Change That Song’, ‘Bathroom Wall’, ‘Cathouse’), nunca llegó a disco de oro, pero sí que ha conseguido estar en esas listas de ‘discos que has de oír antes de morir’ en estos últimos años. Me encanta que este álbum haya tenido, finalmente, el reconocimiento que merece.