En los seis años que separan Tales From The Last Generation de Operation Exodus, a los chicos de Adrenalized les ha dado tiempo a recorrer medio mundo gracias a su manera de interpretar el hardcore melódico en su faceta más técnica. Sin embargo, en su nuevo trabajo apuestan por la evacuación del planeta antes de que sea demasiado tarde.

Si la fortuna de cada grupo se pudiese medir en lo que marca el cuentakilómetros de su furgoneta, Adrenalized serían ahora mismo inmensamente ricos. Desde la publicación en 2013 del soberbio Tales From The Last Generation, Tejas (voz, guitarra), Lolo (guitarra), Josu (bajo) e Iri (batería) han hecho las maletas en infinidad de ocasiones para recorrer todo el globo acompañando a varios de los grupos con los que crecieron mientras practicaban sus canciones en su San Sebastián natal. 

Bien es cierto que ya no sorprende tanto ver a bandas de aquí girar con asiduidad por el extranjero. Ahí están ejemplos tan obvios como los de Berri Txarrak, Toundra, Angelus Apatrida o Crim. Pero no es tan habitual comprobar que su popularidad fuera de nuestras fronteras sea aún mayor que aquí. No hay más que fijarse en carteles como los del reputado Punk Rock Holiday, donde el nombre de Adrenalized aparece en una posición de media tabla nada despreciable. A buen seguro que sus tours por Canadá, Japón o Sudamérica darían para un buen libro de anécdotas.

Pero si sus acciones como formación de directo han ido claramente al alza en los últimos tiempos, su faceta de estudio parecía haber quedado un tanto aparcada. Escuchando las composiciones de su cuarto largo, Operation Exodus (La Agonía De Vivir), uno puedo entender el porqué de tantos años de silencio discográfico. Y es que no debe ser nada sencillo dar con la fórmula perfecta que sea capaz de aunar la contundencia del hardcore melódico con las habilidades técnicas de unos prodigios de las seis cuerdas como ellos han sido capaces de hacer una vez más. Porque ¿quién dijo que tocar punk rock se tuviese que limitar a tres acordes?

Han pasado casi seis años desde que publicasteis Tales From The Last Generation y desde entonces no habéis parado. ¿Sorprendidos por el crecimiento que habéis experimentado en todo este tiempo?
IRI
Tales From The Last Generation nos ha permitido tocar mucho y por muchos sitios. Hemos tenido la suerte de vivir muchas experiencias increíbles a nivel musical y personal y es algo que valoramos casi a diario. Todo esto no estaba preparado, sino que entendemos la banda como una forma de vida y al no parar de hacer cosas van surgiendo otras. Ahora que tenemos nuevo material parece que queda bastante por llegar”.

Sin duda lo más llamativo es el salto internacional que habéis pegado a nivel de giras. Habéis estado por Sudamérica, Japón, Canadá, buena parte de Europa… Incluso acompañando a algunos de los que imagino deben de ser vuestros héroes como NoFx, Lagwagon, Propagandhi, Satanic Surfers… ¿Cómo ha ido surgiendo todo esto, llegando al punto de que es casi más fácil veros tocar fuera que en España?
“Actualmente en España no parece que haya una escena muy activa si hablamos de nuestro estilo en concreto. Claro que hay cosas interesantes, pero al final nos conocemos todos y hay pocas cosas nuevas. A día de hoy, curiosamente, metemos más gente en una sala de Tokio o Québec que en una de Barcelona. Por eso es muy interesante salir, aprender y conocer otras bandas y culturas. Ir a sitios a los que nunca iríamos es un regalo que debemos aprovechar. Ha surgido de forma natural, sin pensarlo demasiado, dando más prioridad a las aventuras que a los conciertos”.

A modo de anécdota, ¿qué es lo más loco o surrealista que os ha pasado estando de gira?
“Pues la verdad es que mil cosas… tener que escaparnos de una sala en Italia cuando unos tíos con muy mala pinta te intentan robar todo. Tener un accidente de furgo en un túnel bajo los Alpes. Dormir en el suelo de un local de ensayo alemán pero también en un hotel de cinco estrellas en Buenos Aires. Promotores que ni aparecen. Toques de queda en hoteles de Brasil. Gente borracha con tatuajes de tu banda. Peña que te trae chocolates y ofrendas en Tokio. Convivir con grupos con los que has crecido…”.

«Siempre hemos tenido una mentalidad muy DIY y es un lujo hacerlo nosotros, no sólo por la tranquilidad del proceso sino por la satisfacción personal de haber desarrollado algo de principio a fin»

Estando tanto tiempo fuera de casa, cuadrar vuestro calendario debe ser una tarea de chinos. ¿Con quién tenéis más problemas a la hora de salir a tocar, con vuestros jefes de curro o con vuestras novias?
“Cada año cambia la situación y tenemos que andar haciendo malabares. La verdad es que es un lujo el que hayamos podido gestionar todos estos factores durante tanto tiempo teniendo parejas y jefes que han entendido nuestra situación. Hemos tenido que decir que no a muchas cosas, pero al final siembre buscamos huecos y tratamos de cumplir los objetivos de tours y conciertos que nos marcamos”.

Ya hablando sobre el nuevo álbum, supongo que os habrán preguntado infinidad de veces cuándo iba salir. ¿Al final la espera ha tenido más que ver con el estar tanto tiempo de gira o porque os ha costado mucho el componer las canciones y estar contentos con el resultado?
“Ha sido una mezcla de todo. De primeras, no hemos tenido la necesidad de sacar algo hasta estar convencidos. Muchas bandas tienen la presión personal de sacar material nuevo cuanto antes, pero no es nuestro caso. Por otro lado, Adrenalized es una banda totalmente colaborativa donde cualquier proceso, canciones incluidas, se aprueba entre todos. Eso hace que todo se ralentice mucho, sobre todo si estamos en momentos musicales diferentes y no existe la figura de ‘el que trae ya todo hecho’ como en muchos grupos. Por último, que hasta hace un tiempo hemos preferido dedicarnos más a tocar que a centrarnos en componer de forma más metódica. Pero bueno, el disco ya está en la calle y la verdad es que estamos muy contentos con el resultado”.

Operation Exodus lo habéis grabado vosotros mismos en vuestro local. ¿Por qué decidisteis tomar esta opción en lugar de grabar en un estudio profesional con un productor? Barajasteis algún nombre en concreto…
“Tenemos la suerte de que nuestro guitarrista Lolo tiene un estudio montado en nuestro local, Corsarios Studios. Eso nos permite hacer todo nosotros mismos, desde las demos hasta la grabación final. Siempre hemos tenido una mentalidad muy DIY y es un lujo hacerlo nosotros, no sólo por la tranquilidad del proceso sino por la satisfacción personal de haber desarrollado algo de principio a fin. Quizás para otro tipo de grupo o proyecto la figura de un productor sin duda puede ayudar, pero nosotros hacemos algo muy concreto y personal, y por ahora no nos planteamos que ningún agente externo meta mano”.

¿Cómo salió la colaboración de Gorka de Berri Txarrak en ‘Gezurra Ari Du’? ¿Llevabais tiempo con esa idea rondando por la cabeza?
“Nos apetecía que hubiese una colaboración especial en el álbum. En el anterior ya colaboró nuestro amigo Étienne de Mute y quedamos muy contentos. Una de las primeras opciones que se nos pasó por la cabeza fue comentarle a Gorka participar en ‘Gezurra Ari Du’, un tema que ya de por sí es muy especial para nosotros al ser uno de los únicos en euskera. Sorprendentemente le motivó la movida y de repente nos vimos en nuestro local con uno de los mayores exponentes del rock vasco echando gritos en la cabina. Salió todo redondo. Un momento difícil de olvidar y un resultado espectacular. ¡Milesker Gorka!”.

Teniendo en cuenta la portada, el título de algunas canciones y demás, parece casi que estemos ante un álbum de rock progresivo o post rock más que uno de hardcore melódico. ¿Hay una historia alrededor de las letras? Parece como si quisieseis lanzar el mensaje de que la Tierra ya está demasiado jodida y es hora de pirarse a otro lugar antes de que llegue el apocalipsis. No sé si la cosa va por ahí…
“¡Pues sí, más o menos! La última canción de nuestro anterior disco cuenta la historia de unos pocos privilegiados que escapan de la Tierra en una misión suicida poco antes de que todo reviente. Esa misión espacial da nombre a nuestro nuevo disco Operation Exodus, por eso todo el artwork tiene ese rollo NASA retrofuturista. El anterior fue ‘el del robot’, éste ‘el del cohete’. De todas formas, sólo la canción que abre el álbum trata explícitamente sobre el tema. Las demás van de cosas más variadas y aleatorias”.

Me llamó mucho la atención que llegaseis a editar un libro con las tablaturas de bajo y guitarra de las canciones de Tales From The Last Generation. ¿Cómo surgió esa posibilidad? ¿Os lo pedían mucho vuestros fans?
“Comenzó siendo algo personal, pero al final la verdad es que hemos tenido que reeditarlo. Teníamos hechas las partituras de todos los temas para ensayarlos y se nos ocurrió que podría ser un artículo muy especial, no sólo por el romanticismo del formato, sino porque era algo que muy pocas bandas del rollo ofrecían a sus fans. Tejadas se pegó el currazo de maquetar y diseñarlo e hicimos una primera tirada que voló muy rápido. Tenemos planes de sacar el del nuevo disco, pero poco a poco. ¿Algún editor interesado?”.

Es curioso ver que grupos como A Wilhelm Scream o The Flatliners también han publicado libros así de sus últimos trabajos. Hace un tiempo era casi impensable que un grupo de punk rock sacase un libro con sus tablaturas. Supongo que es un indicio de lo mucho que ha avanzado el género desde sus comienzos.
“Sí que dentro de la parte musical del punk rock han surgido muchísimas variantes. Nosotros crecimos con el hardcore melódico de los 90, pero al final muchas bandas, la nuestra incluida, con el tiempo han ido tonteando con matices de otros géneros como el thrash metal, creando un abanico de posibilidades muy interesantes. Internet, los instrumentos baratos y la capacidad de autoproducción en casa han permitido que mucha gente investigue por su cuenta y entienda que el punk rock tiene mil formas, no sólo cerveza y tres acordes, sino mucho más. No sé si a esto se le puede llamar avance, pero desde luego sí que creo que todos estos subgéneros difíciles de etiquetar enriquecen una escena ya de por sí deteriorada”.

Por otro lado, también sigue existiendo mucho pureta al que grupos como el vuestro o Propagandhi le parecen un tanto pajilleros. ¿No creéis que aún hay mucha gente que vive anclada en la idea de que el punk rock no puede salirse de los tres acordes?
“Al final gente anclada hay en todos lados, no sólo en la música o el punk. Cualquier cambio o evolución va a incomodar al anterior y hay quien eternamente dirá que lo suyo era mejor. Hoy en día a nivel musical vivimos un momento en el que somos capaces de escuchar muchos más grupos que antes y creo que lo enriquecedor es aprender y sacar la parte positiva de cada uno de ellos. Los conceptos de ‘mejor’ o ‘peor’ me resultan anticuados, ya que siempre habrá cosas técnicas brutales, pero también auténticos himnos de tres acordes muy difíciles de conseguir”.

GONZALO PUEBLA