Autor: Brett Anderson
Editado por: Contra
Me cuesta ver en este 2018 cuál es el papel que ocupa Brett Anderson dentro de la historia del pop. Pese a que su banda Suede ha sacado buenos discos desde su retorno en 2010, uno tiene la impresión de que no han podido conectar con nuevas generaciones, y que el nombre de Brett Anderson debe de ser casi desconocido para menores de 35 años. Pero otra cosa bien diferente es para los que lo pudimos vivir en su momento.
No sólo la trilogía que conforman los primeros discos de Suede es digna de museo, sino que además, Anderson se destapó como una figura que sobresalía incluso en aquellos años del britpop, en los cuales la música británica vivió un star system que no ha vuelto a ver. De ahí que unas memorias se nos antojen como algo apetecible de inicio.
El propio artista ya da de salida una advertencia, diciendo de su libro que “no es una de esas manidas autobiografías sobre coca y discos de oro”, y para aquéllos que esperan detalles de sus días de vino y rosas, aclarar que la obra sólo llega hasta los primeros momentos de popularidad de Suede. Suponemos (o eso nos gustaría) que se encuentra preparando una segunda parte.
Con eso en mente, Brett Anderson nos regala un relato sincero, intenso y directo. De nuevo aprendemos lo complicado que fue crecer en aquella Inglaterra gris de los 80 y cómo la música era la única vía de escape para una juventud sin esperanza. Igualmente interesante es ver cómo va construyendo a Suede y hasta qué punto le marcó su relación sentimental con Justine Frischmann, que conoció el éxito un poco más adelante con Elastica. Apasionante y compulsivo a medida que avanza, Mañanas Negras Como El Carbón es una de esas lecturas que te dejan reflexionando una vez has dado carpetazo a su última página.
RICHARD ROYUELA