Que bandas que miran cara a cara al punk de principio de los 80, estén empezando a tener notoriedad en Reino Unido, no puede interpretarse más que como una buena noticia. Y de entre el montón que están empezando a llenar clubs -mientras les permitan seguir abiertos, claro- y consiguiendo espacio en los caprichosos medios británicos, The Chisel parece ser el grupo al que todos están apuntando como los líderes del pelotón.
Pocas bandas pueden ser más producto de estos tiempos que ellos. Creados durante el confinamiento, al mensaje -ya de por sí agónico que tienen las bandas inglesas de clase trabajadora- se une la angustia vital de lo que supone un mundo parcialmente cerrado y viviendo en la era del miedo. Su vocalista Cal Graham tiene todos los elementos para convertirse en un altavoz generacional, sin embargo de The Chisel no están aquí para decirle a nadie lo que tiene que hacer. Tras tres singles que los han puesto en el mapa, llega el momento de la verdad con Retaliation, su primer álbum.
Se trata de un perfecto muestrario de dónde vienen, pero también de hacia donde quiere ir el quinteto. Si bien en la primera parte del álbum encontramos temas donde la banda recoge sus influencias del street punk -‘Retaliation’ o ‘So Do I’- o de bandas como The Exploited y, especialmente, GBH, -‘Unlawful Execution’ o ‘Common As Muck’- donde se sienten jugando en casa y lo bordan, en la segunda parte del álbum, apreciamos a un grupo con ganas de ir expandiendo su sonido, ya sea en los aires pub rock de ‘Not The Only One’, el post punk de ‘What Was Mine’ o esa ‘Will I Ever See Again’ que hasta los podría emparentar con alguien como Billy Bragg.
La producción del batería de Fucked Up, Jonah Falco -también productor de Chubby And The Gang– da al álbum la coherencia necesaria para una banda que aunque todavía está en fase de construcción, no cabe duda de que apunta muy arriba. Si te gusta el punk, no dejes que se te escapen.
RICHARD ROYUELA