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THE RUMJACKS – ‘Hestia’

Es indudable que saben dar con las teclas adecuadas para que pases un buen rato.

¿Cómo acaba una banda australiana de celtic punk con un cantante de Boston grabando su disco en Italia en tiempos de pandemia? Suena bastante loco, pero eso es justo lo que han hechoThe Rumjacks.

La banda de Sydney se separó de su cantante Frankie McLaughlin, un tipo, según han contado ellos mismos, con un carácter violento, en abril de 2020, y se mudó a diferentes países de Europa tomando Italia como su base de operaciones. Tras fichar a Mike Rivkees de Mickey Rickshaw como su nuevo vocalista, se instalaron en Milán entre agosto y octubre del año pasado para grabar su quinto álbum. Con tanto ajetreo lo mínimo que cabía esperar es que Hestia fuera algo distinto a sus discos anteriores, y así salta a la vista desde la primera escucha.

Si bien la etiqueta celtic punk sigue ajustándose a lo que hacen, lo que más sorprende es que su sonido se ha endurecido y ganado en musculatura, sobre todo en lo referente a las guitarras; pero hasta los banjos y las gaitas suenan como si hubiesen pasado por el gimnasio. También la voz de Mike suena con más fuerza que la de su predecesor, aunque quizá con algo menos personalidad.

Pese a ello, y que tampoco inventan nada nuevo, es indudable que saben dar con las teclas adecuadas para que pases un buen rato. Empezando a saco con ‘Naysayers’, y dejando en el camino los sing alongs incontestables de ‘Sainted Milions’, que empieza como un cántico de taberna, o ‘Athens To The North’, el punk melódico de ‘Tell Me What Happened’ o ‘Light In My Shadow’, el ska folk de ‘Wanderlust’, o la despedida buenrollera de ‘Goodnight & Make Mends’, el disco consigue mantener tu atención de principio a fin.

Fuera su intención o no, The Rumjacks han conseguido poner al día un género que quizá estaba perdiendo energía, y, posiblemente, hacerlo más atractivo para un público más joven. Si a eso le añadimos un puñado de canciones impecables, podemos asegurar que la banda lo tiene todo para tomar el relevo cuando los veteranos decidan colgar las gaitas.

DAVID GARCELL

BONUS TRACK CON… MIKE RIVKEES (voz)

¿Cómo te uniste al grupo?
«Yo tengo una banda en Boston de celtic punk que se llama Mickey Rickshaw, y acabamos tocando varias veces con The Rumjacks. Naturalmente siendo nosotros de Boston y ellos australianos, tenemos una cultura muy parecida, con eso quiero decir que a todos nos gusta beber (risas). Así que nos acabamos haciendo muy amigos. Después de que tuvieran problemas con su cantante y decidieran echarle, pensaron en mí como primera opción para sustituirle».

¿No era un problema que tú estuvieras en otro continente?
«Sí  y no (risas). El caso es que la banda ahora vive esparcida por toda Europa. Hay miembros en Irlanda del Norte, Alemania, Croacia e Italia. Lo que hacen es que cuando tienen que grabar, se reúnen en Milán. Y cuando tengamos que salir, haremos lo mismo para los ensayos. Digamos que Milán es la base central».

¿Sabes por qué dejaron Australia?
«Por lo que tengo entendido Europa se había convertido en su mercado principal, era donde tenían más demanda para tocar en festivales… Australia es un país gigante en el que igual tienes que conducir 12 horas para llegar a la próxima ciudad donde puedas tocar. Está muy despoblada. En Europa es más fácil hacerte un nombre y tocar para gente sin tener que recorrer distancias tan largas».

¿Compusisteis el disco a distancia?
«Sí. Yo tengo un estudio en casa y escribí millones de canciones. Me resulta bastante sencillo escribir melodías. Se las fui pasando y haciendo una selección. Cuando todos pudimos volar a Milán para grabar, teníamos como 30 maquetas listas, y de ahí sacamos las mejores para el disco».

¿Cómo fue el ambiente en el estudio porque en cierta manera todavía os estabais conociendo?
«Sí. Nunca hemos tocado juntos, sólo hicimos tres conciertos acústicos en Italia. En el estudio… Siempre que juntas a varias personas creativas puede ser complicado, pero por suerte nosotros nos entendimos muy bien. No hubo ni una sola discusión, lo cual para mi es muy extraño porque con Mickey Rickshaw siempre nos estamos peleando (risas). Vivíamos juntos en una apartamento, así que nos llegamos a conocer muy bien (risas)«.

El sonido de la banda se ha endurecido considerablemente. ¿Ha sido cosa tuya?
«Yo creo que ellos querían ir en esa dirección igualmente. Grabamos en el estudio de nuestro manager, y Maurizio, nuestro gaitero hizo de ingeniero, así que todo es muy DIY. El caso es que Maurizio es un perfeccionista. Él tocaba en una banda de metal progresivo, así que quiere que todo suene perfecto. Había tomas que yo grababa con el banjo, que pensaba que estaban bien, pero él me las hacía repetir una y otra vez. Creo que por eso suena tan compacto. Pero yo quería que sonara orgánico. No quería fuera como Dream Theater con banjos (risas)«.

Es como si hubierais ido en la dirección contraria que Dropkick Murphys o Flogging Molly que cada tiran a sonidos más acústicos.
«Bueno, yo vengo del hardcore, así que esa agresividad y mis influencias punk salieron en las canciones. Creo que la gente esperaba que en este disco fuéramos a sonar como Mumford & Sons, pero no es el caso (risas)«.

Si el disco funciona, ¿te planteas mudarte también a Europa y dejar tu otra banda?
«No me importaría nada mudarme a Europa, me encanta. Pero no creo que nunca deje Mickey Rickshaw, son mis hermanos. Creo que podemos organizarnos para que las agendas de ambas bandas sean compatibles. Hoy en día es muy frecuente que un músico esté en varios proyectos a la vez. Desde luego, si es porque con The Rumjacks tenemos mucho éxito, no será un mal problema que tener (risas)«.

JORDI MEYA